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Gabriel García
Márquez, Premio Nóbel de Literatura, Le permitió
aprender a pensar por sí solo, y les dio la libertad para
trabajar por sus propios intereses.
"El consuelo
fue que en Cataca habían abierto por esos años la
escuela Montessoriana, cuyas maestras estimulaban los cinco sentidos
mediante ejercicios prácticos y enseñaban a cantar.
Estudiar era algo tan maravilloso como jugar a estar vivo. Aprendí
a apreciar el olfato, cuyo poder de evocaciones nostálgicas
es arrasador. El paladar, que afiné hasta el punto de que
he probado bebidas que saben a ventanas, panes viejos que saben
a baúl, infusiones que saben a misa."
"No creo que haya método mejor que el Montessoriano
para sensibilizar a los niños en las bellezas del mundo y
para despertarles la curiosidad por los secretos de la vida."
"Me costó mucho aprender a leer. No me parecía
lógico que la letra "m" se llamara "eme",
y sin embargo con la vocal siguiente no se dijera "emea"
sino ma. Me era imposible leer así. Por fin, cuando llegué
al Montessori la maestra no me enseñó los nombres
sino los sonidos de las consonantes. Así pude leer el primer
libro que encontré en un arcón polvoriento del depósito
de la casa, estaba descosido e incompleto pero me absorbió
de una manera muy intensa. Pasaron varios años antes de saber
que el libro era Las Mil y Una noches."
Gabriel García Márquez "Vivir para Contarla"
Premio Nobel de Literatura l982
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